Para entrar en el mundo de Cuervo y Sobrinos y llegar a comprenderlo, se necesita empezar a pensar en un mundo alejado...
Un mundo alejado de la rutina cotidiana apremiada en su ascenso de la sociedad industrial occidental de finales del ochocientos. La búsqueda de la aristocracia y aventura han hecho de La Habana un círculo de intelectuales, navegadores, hombres de negocios, aventureros y «bons vivant». Un mix ideal, consciente pero indiferente de todo lo que el progreso inevitablemente se estaba llevando, ya en aquellos años; el remedio era obvio y natural: «cultivar el espíritu» cien años después, el mundo, invadido de stress, dará vida a la nueva búsqueda «global» de la difusa «exigencia de una siempre mejor calidad de vida».
La Habana, 1882. Ya estaba allí. Con este espíritu D. Armando Río y Cuervo, junto con la colaboración de sus hermanos, dirigen con competencia y dedicación la relojería fundada por su tío Don Ramón. De aquí el nombre Cuervo y Sobrinos. Estos habilidosos y reconocidos joyeros preparan la boutique en la Quinta Avenida, de La Habana, para ofrecer a la selecta y exigente clientela objetos preciosos, elegantes y capaces de resistir el paso de la moda.
Gracias al coraje de las elecciones y la originalidad de las propuestas La Casa se distingue en pocos años como un seguro punto de referencia para toda América, hasta alcanzar, en el giro de medio siglo, aquella notoriedad que otros joyeros han conseguido en Nueva York, París y Roma, tanto como para obligar a La Casa a abrir tres nuevas sucursales Habaneras: una en Pforzheim en Baden Alemania y sucesivamente en París en la lujosa «Rue Mezlay» y a La Chaux-De-Fonds corazón de la relojería suiza.
Esta continua búsqueda de la elegancia y del refinamiento, lleva a La Casa Cuervo y Sobrinos ya a finales del siglo pasado a ser una marca famosa y reconocida en toda América en la onda de la calida y merecida popularidad de La Habana de aquellos años, que, hasta en Europa, es conocida como la «Perla del Caribe».
Es en este periodo que La Habana es meta de intelectuales, hombres de negocios, artistas, y amantes del estilo de vida elegante proveniente de cada parte del mundo. Cuervo y Sobrinos distribuye y vende en estos años las más importantes marcas de la relojería mundial.
Alcanza tales niveles de refinamiento y notoriedad exclusiva que induce a los productores de la relojería «top» de la época, ha grabar su propia marca con la de ellos en cada esfera de los relojes que le vendían, tal como hacían con Tiffany en Nueva York y Cartier en París, situando al lado de la «crème» de la relojería mundial su propio nombre que se vuelve famoso y apreciado.
En la continua búsqueda de la perfección mecánica y de la elección de «lo bello» en las formas y el diseño, siguiendo el gusto y el estilo que poco a poco en el tiempo se modifica y se impone al público, Cuervo y Sobrinos continua durante años produciendo y vendiendo relojes que serán consagrados, por un público competente y exigente de coleccionistas mundiales, como entre los más refinados y bellos de la relojería.
Relojes que no por casualidad han conseguido el apelativo de «clásicos» por sus características de elegancia que han impuesto su estilo, capaz de resistir al paso del tiempo y a la moda. Varios de estos relojes han llegado a nosotros gracias a la pasión de los coleccionistas, que van buscando estos modelos, considerados de gran valor gracias a la doble marca, que les otorga garantía y singularidad.
Todo esto llevará a la marca Cuervo y Sobrinos a ser muy reconocida, ya a finales de los años 40, como una de las más importantes de toda América, convirtiéndose sta continua búsqueda de la elegancia y del así su boutique, en visita obligada de los más ilustres visitantes de La Habana de aquella época, Einstein, Caruso, Churchill, Hemingway, Gable, Eleonora Duse, Pablo Neruda, todos nombres que Cuervo y Sobrinos anotaban en un «libro de oro», registro histórico de La Casa.
En más 100 años de actividad, Cuervo y Sobrinos, ha tenido el placer de introducir en el registro nombres de personajes eminentes de todos los sectores, científicos, pintores, escritores y artistas, personas distintas entre ellas pero todos con una característica común, un estilo de vida excelente, una fuerte personalidad, buen gusto por las cosas bellas de la vida y el placer de poseer objetos absolutamente bellos más allá de la moda y de los gustos comunes, un modo inequívoco para distinguirse y para exaltar los propios placeres.
Estas características distinguen desde siempre a los poseedores de nuestros relojes, en cuanto que Cuervo y Sobrinos recorre desde siempre el camino «hacia un alto nivel de vida», como si fuera un círculo de personas que, atravesando distintas épocas, están unidas por iguales deseos y distinguidas por una clase propia más allá de todo. |