Desde 1882, La Habana ha sido el hogar espiritual de Cuervo y Sobrinos. La capital cubana también es sinónimo de la fabricación de puros finos. Un buen puro debe saborearse. Del mismo modo, cualquier producto de lujo, incluido un reloj bonito, debería ser apreciado poco a poco. Una creación sin igual rara vez se hace con prisa y, por tanto, debe ser admirada con calma y apreciada por sus virtudes.